Oda a los asesinos literarios: Annie Wilkes

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No podía faltar. Era impensable. A poco que me conozcáis ya sabéis de mi obsesión malsana por Stephen King y todo lo que escribe, y no podía faltar uno de sus personajes en mi Oda a los asesinos literarios.

King ha escrito sobre monstruos, vampiros, aliens, fantasmas, criaturas indefinibles y, por supuesto, malas personas. Malas, pero malas de verdad. Malas hasta no poder más.

Y aunque uno de sus personajes más representativos es Jack Torrance, el padre que pierde la cabeza en El Resplandor, mi mala favorita entre toda su bibliografía sigue siendo ella. Porque no es una maldad sin sentido, al contrario, sabe exactamente lo que quiere, por qué y cómo conseguirlo. Y no le tiembla el pulso (perdón por el chiste fácil). Así que a lo mejor algún día nos encontremos aquí con el señor Torrance y su hacha, pero hoy quiero dedicar mi oda a…

Asesinos literarios: Annie Wilkes

Annie Wilkes, coprotagonista de la novela Misery, la fan número uno de Misery Chastain, el personaje literario creado por el escritor Paul Sheldon. Dispuesta a hacer cualquier cosa para que la protagonista de sus novelas favoritas no desaparezca.

 

La novela

Anne  Marie Wilkes Dougan, más conocida como Annie Wilkes, es la antagonista, la villana de la novela Misery, de Stephen King, publicada en 1987 y llevada al cine por Rob Reiner en 1990 con la colosal Kathy Bates como protagonista.

El personaje de Annie Wilkes es una enfermera retirada que una mañana descubre un coche accidentado en una carretera cercana a su casa. El conductor tiene las dos piernas rotas, pero cuál será la sorpresa de Annie al descubrir que se trata ni más ni menos que del escritor Paul Sheldon, creador de Misery Chastain, el personaje favorito de Annie y protagonista de una saga de novelas románticas.

Encantada con su suerte, Annie decide llevarse al herido a su casa para cuidar de él y, de paso, echarle un vistazo al manuscrito que el escritor lleva consigo y que ella espera que sea una nueva aventura de su heroína. Pero no es así.  Las intenciones de Sheldon son acabar definitivamente con Misery y sus historias para dedicarse a otro tipo de literatura que Annie considera “inapropiada”, y eso desata la furia de su cuidadora.

A partir de ahí, Annie hará cualquier cosa para que esto no ocurra.

¿Y qué haces si no quieres que un escritor publique un libro que no te gusta? Pues lo encierras en tu casa y lo obligas a quemarlo y escribir otro, claro. Esto es lo que ella hace, para desesperación del pobre Paul, que contaba con esta novela para escapar del encasillamiento en el que su personaje lo había sumido durante largos años.

Mediante variadas torturas físicas y psicológicas, Annie obliga a Sheldon a trabajar en una nueva novela que recupere a su querida Misery tal y como ella desea, para lo que no se cortará un pelo a la hora de indicarle qué y cómo escribir.

Usted va a utilizar esta máquina para escribir una nueva novela. ¡Su mejor novela! ¡El retorno de Misery!

Paul ya se ha dado cuenta a estas alturas de que su vida corre peligro, por lo que obedece todo lo que puede y se dedica a escribir esta nueva novela, pero no se rinde y, cada vez que se queda solo, busca una manera de escapar. En uno de estos momentos descubre un álbum de recortes de prensa que reflejan las numerosas muertes sospechosas producidas en hospitales en los que Annie trabajaba, y de las que fue acusada aunque no condenada por falta de pruebas.

Con estos nuevos datos, Paul asume que si quiere salir de esa casa con vida, solo le queda matarla. Tras varios intentos fallidos, consigue esconder un cuchillo bajo el colchón, pero Annie lo descubre y en una de las escenas más aterradoras de la literatura mundial, le corta el pie con un hacha y cauteriza la herida con un soplete.

Pero ella no se queda contenta con esto, ha perdido cualquier tipo de control y, ante las sucesivas quejas del escritor por la calidad del papel o el estado de la máquina de escribir que ella le ha regalado, Annie lo castiga golpeándolo en la rodilla rota o cortándole un dedo del pie.

La desaparición del gran escritor, por otra parte, ha llamado la atención de las autoridades. Durante el tiempo que él pasa secuestrado, varios policías acuden a la casa para investigar, pero Annie se libra de ellos, sobre todo de uno al que corta la cabeza con un cortacesped, lo que provoca un fuerte sentimiento de culpa en Paul Sheldon.

Al final, él termina la novela. Ella está feliz y accede a celebrarlo con una buena cena y un cigarro, como él le propone. Pero Paul finge quemar el manuscrito (justicia poética, pues ella lo había obligado a quemar el anterior) y cuando ella se lanza al suelo desesperada para intentar salvarlo, forcejean hasta que él la golpea en la cabeza con la máquina de escribir y la mata.

Pero los papeles que Sheldon fingió quemar no eran, en realidad, la novela que Annie lo obligó a escribir pues, mira tú por dónde, resultó ser bastante buena, sino un montón de hojas inservibles, así que Paul rescata el auténtico y, una vez a salvo, lo publica.

 

¿Quién es Annie Wilkes?

Annie Wilkes nació en la localidad de Bakersfield, California, se graduó en la universidad de Southern California y se diplomó en la escuela de enfermería de Los Ángeles en 1972.

Durante años trabajó en la unidad de geriatría de un hospital, y, más tarde, se trasladó a la unidad de neonatos de un centro de Colorado.

Se casó con un fisioterapeuta llamado Ralph Dugan que la abandonó con una alegación de “crueldad mental e imposibilidad de tener hijos” pues Annie había sufrido dos abortos. En ese momento, ella decidió dejarlo todo y retirarse a un rincón de Colorado para vivir en soledad.

Es allí donde la encontramos o, por desgracia para él, donde la encuentra Paul Sheldon en la que será el peor momento de su vida con diferencia.

Respecto a su personalidad, Annie Wilkes es un compendio de trastornos  mentales que la han llevado a convertirse en la asesina despiadada que conocemos:  desorden bipolar, personalidad borderline, obsesivo compulsiva, psicosis, psicopatía, paranoia y esquizofrenia.

Estaba loca, pero eso no significa que fuera estúpida.

Una de las características que mejor la define y que el pobre Paul Sheldon sufre en sus propias carnes es la facilidad para los cambios de humor extremos (lo que resulta muy habitual en la personalidad borderline). En ocasiones puede comportarse de una manera bondadosa, casi inocente, y al segundo siguiente es presa de un ataque de furia y crueldad sádicas. Y entre estos extremos encontramos épocas depresivas que pueden durar varios días y en los que llega a autolesionarse o darse atracones de comida con los que intenta calmar su ansiedad.

Disimula este catálogo médico bajo una actitud amable, extremadamente encantadora y bondadosa, dispuesta a ayudar y entregarse a los demás. Además, se considera una devota católica y cree que Dios le habla y le da instrucciones. Tal es su obsesión religiosa que no permite la blasfemia bajo ningún concepto, y es este uno de los motivos que pueden provocar sus temibles ataques de ira.

 

El nivel de inteligencia de Annie es algo sobre lo que se ha discutido mucho, pues aunque a veces parece sufrir cierto retraso, en otras ocasiones es altamente manipuladora, astuta y previsora; así que puede que esa apariencia lenta sea una más de sus maneras de manipular a la gente provocando que la subestimen.

Además es una obsesa del control y el orden tanto sobre sus posesiones como sobre las demás personas. Se cree juez y jurado de sus conocidos, a los que castiga si no se adaptan a un estricto código moral del que se ha erigido vigilante. Por todo ello la gente suele tenerle miedo y evitan acercarse a ella, su casa o incluso a su automóvil, una vieja furgoneta a la que llama Bessie.

Por supuesto, todo esto acarrea (o explica, un psicólogo lo dirá mejor que yo) una falta total de autoestima y unas marcadas tendencias suicidas que libera mediante las autolesiones.

Para sobrellevar todo esto, Annie se ha obsesionado con las novelas románticas, en concreto con la saga Misery, de Paul Sheldon, y su obsesión es tal que le cuesta distinguir la ficción de estas historias de la realidad.

 

La asesina

Se calcula que Annie Wilkes ha asesinado a unas 70 personas aproximadamente. Casi nada.

En su juventud asesinó a sus vecinos, años después mató a su propio padre, luego a su compañera de habitación en la universidad y a un autoestopista. 

Durante los años en los que trabajó en geriatría de un hospital se dedicó a matar a varios pacientes que no le caían bien o cuyo comportamiento le disgustaba, si bien nadie lo descubrió pues eran personas que estaban gravemente enfermas o heridas, y sus fallecimientos se achacaron a causas naturales.

Al trasladarse a la unidad de neonatos, cambió de objetivo y asesinó a varios niños.  Las circunstancias extrañas de estas muertes provocaron que sus compañeros sospecharan de ella y, al final, Annie fue acusada, aunque se libró por falta de pruebas. Aun así la prensa  y la sociedad siempre la creyeron culpable y la apodaron “Mujer dragón”.

Esto, unido a los juicios y las numerosas sospechas, provocó su inhabilitación para el trabajo en hospitales.

El listado de víctimas

  • Paul, Frederick, Alison y Adrian Krenmitz:  Sus primeras víctimas fueron sus vecinos, un hombre y sus tres hijos a los que ella odiaba y cuya casa prendió fuego. Tenía once años.
  • Irving Thalman: Un hombre que vivía en un apartamento contiguo y murió accidentalmente en el incendio.
  • Carl Wilkes: El padre de Annie. Ella provocó que resbalara con un montón de ropa y cayera por las escaleras, y logró que pareciera un accidente.
  • Andrea Saint-James: La compañera de habitación de Annie durante su época de estudiante. Igual que hizo con su padre, provocó una caída por las escaleras que hizo pasar por accidental. Si con el primero utilizó un montón de ropa, con Andrea usó al gato de esta para asustarla y hacerla caer.
  • Peter Gunn: El gato en cuestión. Lo envenenó tras matar a su dueña.
  • Ernest Gonyar: Un anciano del hospital en el que trabajaba. El primero de esta serie de asesinatos en hospitales.
  • Hester Queenie Beaulifant: Otra anciana del hospital.
  • Laura D. Rothberg: Otra anciana del hospital.
  • Andrew Pomeroy: Un autoestopista al que asesinó en la carretera.
  • El policía que investiga la desaparición del escritor: Le corta la cabeza con un cortacésped.
  • Varios ancianos: Ancianos a los que Annie asesinó en los hospitales.
  • Recién nacidos: Los bebés a los que asesinó en el hospital.

Armas utilizadas

  • Hacha: Con la que le corta un pie a Paul.
  • Máquina cortacésped: Con la que mata al policía que investiga la desaparición de Paul.
  • Inyecciones: Las utilizaba para sedar a Paul.
  • Cuchillo eléctrico: Con el que amputa un dedo del pie al escritor.
  • Técnicas de enfermera: Con las que mató a los ancianos y los niños en los hospitales

 

Las adaptaciones

  • La novela fue adaptada al cine con el mismo nombre en 1990. El director fue Rob Reiner, el actor principal fue James Caan, y el papel de Annie Wilkes fue interpretado por Kathy Bates.
  • El papel de Bates le valió el Globo de oro y el Óscar a la mejor interpretación femenina, otorgado por primera vez a la protagonista de una historia de terror. Un premio considerable a lo mal que lo pasó, pues según se ha dicho, lloró durante varias escenas debido a la tensión y la violencia que debía interpretar.
  • Después de esta película, Kathy Bates se convirtió en una habitual de las adaptaciones de Stephen King, que quedó tan feliz con su interpretación que escribió varios personajes pensando en ella, como un secundario de la serie “Apocalipsis” o la protagonista de “Dolores Claiborne”.
  • El American Film Institute incluyó a la Annie Wilkes de Kathy Bates en el puesto 17 de su lista 100 villanos del cine.
  • En 2015 se estrenó una versión teatral, con Bruce Willis en el papel de Paul Sheldon, y Laurie Metcalf como Annie.

Curiosidades

  • La máquina de escribir que utiliza Paul Sheldon es de la misma marca, Royal, que la que utilizaba Stephen King cuando era niño, y que fue un regalo de su madre a los 11 años.
  • Stephen King ha dicho en alguna ocasión que esta historia no es sino una metáfora de las drogas y el efecto que tuvieron en él como escritor.  Annie es la adicción, las torturas son los efectos de las drogas en su cuerpo, y el secuestro es la sensación de soledad e incapacidad para escapar de ellas.
  • El papel de Paul Sheldon en la película le fue ofrecido a varios actores. Jack Nicholson lo rechazó porque ya había protagonizado otro clásico del escritor, El Resplandor, pero otros actores como Warren Beatty, Michael Douglas, Harrinson Ford, Dustin Hoffman, Robert De Niro, Al Pacino, Richard Dreyfuss, Gene Hackman se negaron a interpretarlo, entre otros motivos, porque lo consideraban de menor relevancia que su compañera femenina.
  • Rob Reiner, el director de Misery, ya había adaptado “Cuenta conmigo” unos años antes, y King había acabado tan satisfecho que exigió que fuera el mismo director quien se encargara de esta adaptación.

Y hasta aquí nuestro recorrido por la vida y obra de Annie Wilkes.  ¿Conoces el libro? Si lo has leído, me encantaría conocer tu opinión sobre la novela y sobre la protagonista. ¿Por qué no me lo cuentas en los comentarios? Recuerda, soy tu fan número uno.

Hasta la próxima entrega de Asesinos literarios

 

(Crédito de las imágenes: Capturas de la película y la obra de teatro localizadas en Google)

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Comentarios (4)

Posiblemente es una de las mejores adaptaciones de las novelas de King. Bates está espectacular??

Estoy de acuerdo, se mereció ese Oscar con todas las de la ley, y la película, con sus diferencias, respeta toda la esencia de la novela

me encanto como describiste y analisaste a annie, me sirvió de mucho

Hola!
Muchas gracias, me alegro de que te gustara. Aunque lo de que te sirvió de mucho me preocupa, espero que no estés aprendiendo a ser el perfecto psicópata jjjjjjj
Un abrazo

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