Oda a los asesinos literarios: Frankenstein

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El mes pasado, concretamente el 30 de agosto, se cumplieron los 220 años del nacimiento de Mary Shelley.

Esta escritora, dramaturga, ensayista, filósofa y biógrafa pasó la mayor parte de su atormentada vida (casi todos sus hijos muertos, la relación con un hombre casado que la condenó socialmente, y una salud delicada que la mataría a los 53 años víctima de un tumor cerebral) dedicada a la promoción de las obras de su marido, el poeta Percy Shelley, pero si su recuerdo ha llegado a nuestros días es por su propio trabajo, sobre todo por crear a uno de los monstruos clásicos de la literatura, una figura que ha protagonizado adaptaciones y pesadillas por igual.

Mi Oda a los asesinos literarios de Septiembre es para…

Asesinos literarios: Frankenstein

El monstruo de Frankenstein es el protagonista de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo de la escritora Mary Shelley, publicada por primera vez en 1818.

Lo primero que habría que decir al respecto de este personaje es que, pese a que todos lo conocemos bajo ese nombre, no es Frankenstein su nombre real. De hecho, es un monstruo sin nombre, un ser creado a partir de restos de cadáveres diseccionados, que es traído a la vida por Victor Frankenstein, un médico, arquetipo de científico loco empeñado en negar su locura ante el mundo y demostrar que puede moldear las leyes de la naturaleza y la física a su antojo.

Si es que no podía salir bien…

La novela

Víctor Frankenstein es un joven italiano del siglo XVIII, descendiente de una familia noble. Su madre falleció de escarlatina y él se quedó solo con su padre y sus dos hermanos, Ernest, el mediano, y William, el más pequeño.

También conviven con una joven de nombre Elizabeth Lavenza, adoptada desde pequeña por la familia, y de quien él se enamora. En la obra original, esta joven es prima carnal de Victor, pero esto fue suavizado en una revisión posterior de 1831 donde la convirtieron en la hija de unos gitanos.

Víctor, apasionado por el estudio de la anatomía y la medicina, se traslada a la universidad de Ingolstadt, en Alemania, para estudiar la carrera y especializarse. Pero allí su mente empieza a divagar, se obsesiona con la química y el estudio del “origen de la vida” hasta el punto de llegar a abandonar los estudios para dedicarse a sus experimentos.

Tras mucho tiempo de penurias y fracasos, Víctor Frankenstein logra crear a su monstruo a partir de restos de seres humanos y cadáveres de animales, en un proceso que no se especifica con claridad en el libro, pero se intuye.

«¡Cómo expresar mis emociones ante aquella catástrofe, ni describir al desdichado al que con tan infinitos trabajos y cuidados me había esforzado en formar! Sus miembros eran proporcionados, y había seleccionado unos rasgos hermosos para él. ¡Hermosos! ¡Dios mío!

Pero la criatura no tiene nada de hermosa a los ojos de su creador, su aspecto es abominable (las cicatrices, unos ojos sin vida, más de dos metros de alto…), su propia existencia lo es. Tanto que ni siquiera le da un nombre, y se refiere a él usando diversos apelativos: demonio, miserable, desgraciado… Víctor Frankenstein lo repudia desde el mismo momento de su nacimiento, y lo abandona a su suerte.

El monstruo, aterrorizado y entristecido, sin nombre ni pasado, se oculta en los bosques, y se alimenta de bayas, frutos y raíces, hasta que el invierno hace escasear la comida y lo obliga a acercarse a la civilización. Pero en los pueblos lo rechazan por su aspecto, hay enfrentamientos, violencia, insultos, y debe ocultarse en el cobertizo abandonado de una granja en medio de ninguna parte.

Durante meses se dedica a espiar a escondidas a la familia De Lacey, los propietarios de esas tierras, y mediante esa observación aprende a hablar, a leer y a escribir. El monstruo es un ser inteligente, sensible, que anhela el afecto de su creador como cualquier persona. Admira la belleza, la naturaleza, la lectura le sirve para aprender sobre historia, antropología, francés y alemán, es pacifista y se decanta por el vegetarianismo para no hacer daño a los animales.

Pero cuanto más aprende de esta familia, más consciente se vuelve de su diferencia. Una diferencia que se vuelve más dramática aún cuando, ahora que sabe leer, descifra unos papeles que ha llevado todo este tiempo en el bolsillo de su abrigo, y que resultan ser parte del diario de su creador en los que se relata su origen.

Sin embargo, también se ha encariñado de esta familia, y un día que los hijos están ausentes, intenta acercarse al padre, que, al ser ciego, no puede verlo. Todo va bien hasta que los hijos regresan y, una vez más, sufre el rechazo y la violencia y es expulsado de la casa.

Ahora que sabe quién es y de dónde viene, solo le queda regresar a por Victor Frankenstein y reclamar sus obligaciones como creador. Pero no recibe lo que espera, y el nuevo rechazo de su padre lo convierte en un asesino ansioso de venganza.

Se dirige a Ginebra, hogar de la familia Frankenstein, donde se encuentra con William, el hermano pequeño de Victor, al  asesina presa de una arrebato de rabia. Para empeorar la situación, arregla las pruebas para que la culpa recaiga sobre Justine, la criada encargada de cuidar al niño, que es arrestada y condenada a muerte.

La pobre Justine…

Poco después vuelve a encontrarse con Frankenstein. Lo culpa por haberlo creado para luego repudiarlo y condenarlo a la soledad, y le exige que, para solucionarlo, cree a alguien con quien pueda compartir la vida, una compañera con la que se alejará del mundo para vivir en las selvas de América del sur, lejos de la sociedad. Si no, amenaza, su venganza recaerá sobre todos los seres queridos del científico.

Victor se muestra conmovido por la historia de su monstruo, pero también aterrorizado por la amenaza, por lo que en un principio accede a cumplir la exigencia de la criatura. Pero en cuanto comienza con el experimento se da cuenta de que es un error y que puede acabar creando una raza de monstruos que se conviertan en un peligro para la humanidad, por lo que abandona la tarea. Esto provoca la ira del ser y una nueva amenaza:

Me iré, pero recuerda: estaré presente en tu noche de bodas

Y la venganza del monstruo continúa, asesina al mejor amigo y colaborador de Víctor y acusa a este del crimen, que solo se salva de la sentencia a muerte por la intercesión de su padre, que logra convencer al tribunal de su inocencia.

Víctor está cada vez más asustado y amargado por las circunstancias, pero trata de seguir con su vida, sobre todo ahora que se acerca su boda con Elizabeth Lavenza, la joven con la que se crió y a la que ha amado toda su vida.

¿Y comieron perdices…?

¿Recordáis la amenaza del monstruo? Pues ahí está, la noche de bodas, Elizabeth es asesinada y, presa del dolor, el padre de Frankenstein fallece también. El propio Víctor está a punto de volverse loco, así que decide dedicar sus últimas fuerzas a cazar y eliminar al monstruo, al que persigue hasta los confines de la tierra.

Allí, en el Ártico, el capitán de una expedición que quiere abrir paso al norte, el capitán Walton, lo encuentra casi fallecido en su barco. Y es a este a quien Víctor relata su historia y confiesa su culpa con la súplica de que elimine al monstruo.

Es entonces cuando el monstruo aparece. Al encontrar muerto a su padre se lamenta de todo lo ocurrido y del destino que ha cargado sobre sus hombros y, presa del dolor, le pide al capitán Walton que tenga piedad de él y lo deje marchar, jurando que acabará con su vida.

¿Quién es Frankenstein?

El monstruo de Frankenstein es un ser que no pidió nacer, y menos hacerlo del modo en que lo hizo, creado de la nada a retales de cadáveres y animales. Es un ser a quien su padre condena a la soledad y a quien su aspecto condena a ser víctima del terror y el odio de los seres humanos.

Su piel amarillenta apenas cubría la obra de músculos y arterias que quedaba debajo; el cabello era negro, suelto y abundante; los dientes tenían la blancura de la perla; pero estos detalles no hacían sino contrastar espantosamente con unos ojos aguanosos que parecían casi del mismo color que las órbitas blancuzcas que los alojaban, una piel apergaminada y unos labios estirados y negros. […] ¡Ah! No había mortal capaz de soportar el horror de aquel semblante. Una momia a la que dotaran nuevamente de animación no podría ser tan espantosa como aquel desdichado.

No podemos olvidar que ni siquiera recibe un nombre, algo básico que identifica a cada persona dentro de la sociedad. Dejarlo sin nombre es una manera perfecta de acentuar su soledad, su falta de identidad humana.

Es un ser que es protagonista y antagonista al mismo tiempo, es la víctima de su creador y también su ejecutor. Es el bien y el mal. Un hombre horrible que busca la belleza, un ser capaz de matar, pero que solo desea la paz y el amor de sus semejantes, de su padre y de su dios, que también lo ha abandonado.

De esta manera, el monstruo ha sido visto como metáfora de numerosas circunstancias:
1. El huérfano. Un ser sin madre y abandonado por su padre, una idea muy lógica si se tiene en cuenta que la propia Shelley perdió a su madre siendo apenas un bebé, y que tuvo una relación muy problemática con su padre.
2. La clase social oprimida. En esta época de cambios sociales con la revolución industrial y las primeras voces en pro de los derechos de los trabajadores, el monstruo podía representar la diferencia entre los que lo tenían todo y los que no tenían nada.
3. La tecnología. También, si tenemos en cuenta la época de grandes cambios tecnológicos en la que se escribió la historia, muchos han querido ver la imagen de los avances que el ser humano crea pero es incapaz de controlar.

Pero, en cualquier caso, no es Frankenstein el primer ejemplo de ser creado artificialmente, aunque hasta este momento, todos los casos (Fausto o el Gólem) nacían gracias a la magia o la acción sobrenatural y es ahora, con la obra de Shelley, cuando la ciencia ocupa ese papel creador.

Hay otro elemento que diferencia a este monstruo de los anteriores, vampiros, zombies, momias…, y es su capacidad de arrepentirse de sus actos, los remordimientos que lo atormentan cada vez que se ve obligado a hacer algo que no desea pero que no puede evitar, y que no comparte con monstruos anteriores que actuaban sin sentir.

El asesino

El ansia asesina de la criatura nace del dolor y del deseo de venganza, por lo que sus víctimas no son, como en el caso de otros asesinos, elegidas al azar o por su capacidad de despertar en el psicópata un sentimiento de ira. Las víctimas del monstruo lo son con un propósito muy claro, hacer daño a Víctor Frankenstein.

Así tenemos a William, el hermano pequeño de Víctor, a quien asesina precisamente por este parentesco, y Justine, la criada, que no muere de su mano pero sí por su culpa, pues lo arregla para que sea ella la acusada del crimen.

De igual modo elimina a Clerval, el mejor amigo de Víctor, para acusar a este de su asesinato.

Y a Elizabeth, la reciente esposa del científico, que es asesinada en su noche de bodas.

Como vemos, a diferencia de los asesinos típicos, la víctima no es lo importante, cualquiera vale siempre que sirva para hacer daño a Frankenstein, pues es ese, y no el asesinato en sí, el verdadero objetivo del monstruo. Y esto es lo que le causa los profundos remordimientos, pues sabe que está matando a inocentes que no tienen culpa de nada, igual que no la tiene él de haber sido creado de esa manera.

Estos remordimientos, esta culpa que tanto recae sobre sí mismo como sobre su creador, son lo que generan la espiral de resentimiento y odio que da lugar a más venganza y más dolor y más resentimiento…

 

Las adaptaciones

Esta obra, debido a los años que tiene y a su importancia en la literatura, ha sido objeto de cientos de adaptaciones literarias, televisivas, cinematográficas, teatrales…

  • En 1823 se estrenó la primera adaptación teatral: Presunción, o el destino de Frankenstein, de Richard Brinsley Peake
  • La primera aparición cinematográfica que se conserva del monstruo es el cortometraje mudo de 1910: Frankenstein, producido por los estudios de Thomas ALva Edison, dirigido por J. Searle Dawley, e interpretado por Charles Ogle.
  • En 1927 se estrenó en Londres una adaptación para teatro creada por Peggy Webling, que sirvió, pocos años después, como base para la adaptación cinematográfica más famosa de esta obra:
  • La película de 1931, El doctor Frankenstein, y sus secuelas, La novia de Frankenstein y La sombra de Frankenstein, interpretadas por Boris Karloff son las que crearon la imagen que todos tenemos en mente del monstruo. Las produjo la Universal, y las dirigió James Whale. El Monstruo de Karloff es una figura enorme de cráneo alto, aspecto cadavérico y con unos tornillos en el cuello, que, aunque no se mencionan en el libro, se supone actúan como los bornes de una batería. El monstruo difiere de la versión literaria en muchos aspectos además de ese, aunque el original es un ser ágil, en la película es de movimientos rígidos y torpes, su inteligencia es corta y su lenguaje muy limitado.
  • En la película de 1957, La maldición de Frankenstein, producida por la Hammer e interpretada por Christopher Lee, la criatura Frankenstein recupera parte de su humanidad en el aspecto físico, pero no en su personalidad, pues lo presentan como un asesino despiadado sin un ápice de inocencia ni remordimientos. Esta película dio lugar a una saga de la Hammer basada en el monstruo.
  • También tenemos la versión televisiva, Frankenstein, la historia real es una miniserie estrenada en 1973 en la que el monstruo, interpretado por Michael Sarrazin es un hombre normal que se va convirtiendo en un monstruo debido a un fallo en el proceso de creación.​
  • No puedo dejar de nombrar El jovencito Frankenstein. La adaptación del clásico en clave de humor es una obra maestra del género, una de mis películas favoritas, y una fuente inagotable de frases frikis para cualquier conversación. La dirigió Mel Brooks, y la protagonizó el grandísimo Gene Wilder como Frederick Frankenstein, Peter Boyle como el monstruo, y el insuperable Marty Feldman como Igor.
  • En 1994 se estrenó la película “Frankenstein, de Mary Shelley“, dirigida por Kenneth Branagh,y protagonizada por Robert de Niro y el propio Branagh como Victor Frankenstein. Esta versión es más fiel que las anteriores y refleja el dolor y la soledad del personaje.​
  • Pero la adaptación más fiel hasta el momento es la miniserie de 2004 “Frankenstein”, dirigida por Kevin Connor, producida por Hallmark, e interpretada por Luke Goss.
  • La última adaptación por el momento data de 2015, y fue dirigida por Paul McGigan

Curiosidades

  • En 1815, el volcán Tambora, situado en Indonesia, erupcionó y cubrió el cielo del planeta de cenizas durante varios meses. Tal fue la oscuridad y el frío que el año siguiente se llamó El año sin verano, y fue entonces cuando Lord Byron invitó a su casa a unos amigos para contar historias de terror. Una fue Mary Shelley, y de esa noche nació Frankenstein.
    Según ella misma contó, estaba tan obsesionada por escribir una historia a la altura de sus compañeros que soñó que un hombre la miraba a través de la ventana del dormitorio, sin saber ella si eso le provocaba terror o pena, y que ese fue el germen del personaje.
  • En 2010 el escritor Javier Marías fundó la iniciativa “Hijos de Mary Shelley”, con el objetivo de revivir aquellos encuentros entre escritores para relatar historias de miedo. De esas reuniones nacieron seis publicaciones, una compañía de teatro y una agencia de viajes temáticos.
  • En la ciudad alemana de Darmstad se encuentra un castillo situado en lo alto de una colina. Es el castillo de Frankenstein, que en alemán significa “Piedra de los Francos”, y que se construyó en el siglo XIII.
    En este castillo nació, en 1673, Johann Conrad Dippel, un aficionado a la alquimia al que no se le ocurrió sino decir que había encontrado el secreto para generar vida de tejidos muertos. Entre otros experimentos, creó un aceite que aseguraba a quien lo bebiera llegar a los cien años. También elaboró un tinte azul que bautizó como “azul de Prusia” y que se convirtió en uno de los tintes más utilizados
    Pero todos estos experimentos le generaron también el rechazo de los vecinos, que aseguraban que llevaba a cabo macabros experimentos, que profanaba tumbas y saqueaba cadáveres para utilizarlos en sus investigaciones y que pretendía crear un animal a raíz de los huesos, sangre y restos de otros animales.
  • Los investigadores del Dartmouth College, en Estados Unidos, llevaron a cabo un estudio para saber qué habría ocurrido si Frankenstein hubiera existido y su creador hubiera accedido a fabricarle una compañera con la que vivir en América del sur. Según este estudio, debido a la exclusión competitiva, es decir, la poca competencia por recursos en esa zona, la familia habría crecido hasta llegar a extinguir a la humanidad en un período de 4 mil años.

 

Bueno, ¿qué os ha parecido? Supongo que todos conocíais a este personaje y su historia, aunque quizá no todos hayáis leído el libro. Os lo recomiendo, de verdad, incluso en la versión cómic que he utilizado para esta entrada y que me enamoró desde que la vi.

Hasta la próxima entrega de Asesinos literarios

 

(Crédito de las imágenes: Capturas de la película Frankenstein, de la Universal; y el Jovencito Frankenstein, de la 20th Century Fox; castillo Frankenstein. Los dibujos pertenecen a la maravillosa adaptación del clásico a versión cómic de Gris Grimly, que podéis -y deberíais- comprar aquí)

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Comentarios (6)

Me ha gustado. Lo único que me da mucha pena Frankestein

Muchas gracias, Mª José. Y coincido contigo, es que la historia de Frankestein es muy triste ?

¡Qué casualidad! Yo tengo una categoría llamada “Cada maestrillo tiene su librillo” en el que alguien externo recomienda libros. Esta semana he recibido las de una bibliotecaria amiga mía y justamente su primera recomendación era este libro… Me ha encantado tu entrada, por cierto

Muchas gracias! Espero que lo leas, creo que te gustará, es una obra maestra

Me encanta el artículo Arantxa. La historia de el monstruo de Frankenstein. Lo tiene todo. Tesión, drama, asesinatos,… Me gustó la versión de Keneth Branagh, pero creo que aún no se ha rodado la película que este personaje merece (salvo en comedia, que el Jovencito Frankenstein es insuperable).

Jejeje coincido contigo

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