Fin de la primera revisión. ¿Qué demonios he hecho?

Primera revisión - arantxarufo.com
Compartir:

Vale, lo admito, recientemente he terminado la primera revisión de la novela, pero la pregunta que ilustra el título de este artículo lleva meses rondando por mi cabeza. ¿Años? Sí, puede que años. Cada vez que me se me ocurre la brillante idea de escribir una nueva historia y pongo el bolígrafo sobre el papel o los dedos sobre el teclado, me pregunto lo mismo. ¿Qué demonios estoy haciendo? Y como una vez te pica el gusanillo ya es demasiado tarde para echarse atrás, la pregunta se convierte en ¿qué demonios he hecho?

La cuestión puede sonar existencial, ¿cómo demonios me he metido en este embrollo? Y no negaré que hay mucho de eso, pero hoy no quiero hablar sobre mis dudas filosóficas como escritora, que darían para mucho. Hoy quiero hablar sobre el proceso de revisión de la obra. Porque siempre que digo que he terminado la primera revisión de la novela, mis amigos y familiares me felicitan porque entienden que el libro está, por lo tanto, terminado. ¡Ay, alma de cántaro, qué más quisiera yo!

Lo que te voy a contar a continuación es mi proceso de trabajo, que no es el único y ya te aviso que no es el mejor porque soy muy fan de la anarquía y acabo haciendo las cosas según me salen sobre la marcha. Pero voy a hacer un brevísimo resumen de la creación del primer borrador y la posterior revisión del mismo.

Así que si te gusta escribir y has entrado aquí para averiguar el proceso coherente de una primera revisión: ¡huye!

El proceso de escritura: El borrador.

Tengo una idea. Maravilloso. Puede aparecer en cualquier momento, de cualquier lado. A veces es la escena de una película, un artículo en una revista, algo que oigo por la calle… A saber. La bombilla se enciende, los personajes comienzan a perfilarse en mi cabeza, aparecen algunas escenas, diálogos geniales, un giro inesperado que me abre los ojos de par en par y, por unos segundos, me creo la bomba, el puto genio de la escritura. Esta es la parte bonita. La mejor.

Papel y boli y otro boli y otro boli (caen como extras en una película bélica) y dejo salir todo lo que se me ocurre durante días de actividad febril en los que podría vivir sin comer ni dormir, y en los que ODIO que me interumpan para decirme que debo comer o dormir. ¿Es que no ves que estoy trabajando? Durante este periodo se me ocurren un montón de cosas y a toda velocidad. ¿He dicho que soy el puto amo esos días?

Pero entonces, de repente, agazapadas detrás de un recodo del camino, aparecen las dudas. Ah, no todo iba a ser fácil ni bonito. Con más de la mitad de la historia perfilada me doy cuenta de que no tengo ni idea de adónde voy o, si lo sé, no tengo ni idea de cómo llegar.

¿Recuerdas esta foto que publiqué hace un tiempo?
Revisión de la novela
Esto es el suelo de mi casa durante el proceso de búsqueda de un final coherente y lógico para la novela.

Si antes te hablaba de la mejor parte, para mí, esta es la peor. El no saber dónde voy, las dudas sobre mí misma y sobre la historia. Lo peor de todo es que estas dudas ya se quedan dentro, y aun con el libro terminado, hasta que no empiezan a opinar los primeros lectores, no estoy segura de si he elegido el mejor final o el mejor desarrollo o si lo que he escrito tiene sentido o refleja lo que yo pretendía.

Pero entre cabezazos y dudas existenciales y no-vuelvo-a-meterme-en-esto-en-la-puta-vida, con mayor o menor éxito logro acabar la novela. Hala, el primer borrador terminado. ¿Y ahora?

La primera revisión

Llegados a este momento puedo encontrarme con dos cosas:

  • Una, el borrador de la novela en papel. Tropecientas hojas de todos los tamaños, colores y cuadernos; tres o cuatro bolígrafos diferentes y una letra que puede ser desde legible hasta “esto debe de estar en élfico”. Si es así, me toca volcar todo el trabajo al ordenador. Aburrido y largo. Lo hago tan rápido como puedo y solo corrijo detalles que saltan a la vista sobre la marcha.
  • Dos, si he tenido tiempo y ganas, puede que haya ido pasando el manuscrito a ordenador a medida que trabajaba, transcribiendo el resultado de la sesión de escritura del día anterior antes de iniciar una nueva. Es lo más probable, pues estas recapitulaciones me sirven para entrar en ambiente, corregir pequeños fallos e ir viendo hacia donde voy antes de continuar.  En ese caso el manuscrito ya estará en el ordenador y podré saltarme ese paso.

Entonces comienza la revisión.

Respira, organiza, me hago un planning estupendo y me propongo llevarla a cabo de una manera estructurada y profesional. Peeeeero no. Acabo haciéndola en modo orgía anárquica porque yo soy así y es parte de mi encanto.

Mi idea original es realizar una primera lectura completa de la historia, apuntar a un lado o en un papel los fallos de trama, de incoherencia, de personajes, los cambios a realizar, las mejoras y los fallos que detecto. De esa manera, al terminar la lectura tengo en la cabeza todos estos arreglos y puedo dedicarme a ellos.

Suena bien, no funciona

Como dice el gilip… señor Trump, suena bien, pero no funciona. A mí no me funciona. Soy incapaz. Empiezo a leer y sobre la marcha ya estoy corrigiendo, arreglando frases, palabras, volviendo atrás para corregir un elemento de la trama que no encaja… Ese es el objetivo principal, hacer que la trama sea coherente y tenga sentido, pero por el camino me entretengo en cada párrafo y cada frase y cada palabra y el trabajo se extiende hasta la extenuación. Adelante, atrás, otra vez desde el principio…

El puto amo de la escritura del que hablaba antes hace las maletas en este momento y me deja con lo peor de misma. ¿Qué estás haciendo? ¿A quién quieres engañar? No vales para esto. No tienes ni puta idea de lo que estás haciendo. Ahora sí que va a enterarse todo el mundo de lo mala que eres. Lo sabes, las buenas críticas de En el punto de mira fueron casualidad. Cuando lean esto… no, nadie va a leer esto. Cuando se lo pases a tu correctora te va a bloquear. Todavía estás a tiempo. Cierra las redes sociales y finge que todo esto no ha pasado.

Encantador, ¿eh?

Esa es la fase que acabo de terminar.

¿Y ahora?

Ahora toca recurrir a ayuda profesional. No quiero seguir puliendo un texto que luego puede ser que no tenga sentido visto desde fuera o que presente errores por todos lados que no he sido capaz de identificar. Así que el libro está enviado a mi correctora de confianza y, si no me bloquea en las redes, ella me dirá en qué estado se encuentra la historia. ¿Tiene sentido, se entiende, los personajes tienen su propia personalidad y están bien trazados?

En el mejor de los casos, la historia estará bien y puedo ponerme a pulir la escritura frase por frase. Literalmente. Párrafo a párrafo. Dos párrafos seguidos y volver a empezar. En ese momento es cuando, si me seguís en las redes, notaréis que empiezo a perder la cabeza. Ahora sabéis porqué.

Lectura en voz alta, afonía, y la frase correcta en el lugar adecuado con el orden apropiado entre las palabras. Corrección ortográfica. Gramatical. Expresiones. Longitud de los párrafos y capítulos. Coherencia de datos.

Luego, maquetación.

¿Creías que tras esa primera revisión faltaba poco para terminar el trabajo?

Nop.

Matadme.

primera revisión - arantxarufo.com

Compartir:

Comentarios (2)

Pues después de tanto trabajo todavía tengo mas ganas de leerla porque seguro que es tan buena como la anterior. Animo tu puedes

Muchas gracias! ???

Deja un comentario

  Acepto la política de privacidad

Información sobre protección de datos

Responsable: Arantxa Rufo
Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
Legitimación: Tu consentimiento
Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
Contacto: info@arantxarufo.com.
Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad.

Artículos relacionados