Un arrebato a favor de la literatura juvenil

literatura juvenil - arantxarufo.com
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Esta semana vengo a desahogarme. Es así, te lo aviso desde ya por si quieres dejar de leer ahora mismo, porque estoy cabreada y tengo que soltarlo. Y como este es mi blog, pues es el lugar ideal.

¿Que por qué estoy cabreada?

Fácil, porque estoy harta de los prejuicios. En serio. Me tienen hasta el moño y, lejos de estar avanzando y dejándolos atrás, creo que cada vez hay más. Y desde que me metí en el mundillo literario, parece que no puedes dar dos pasos sin hundirte hasta las rodillas en un charco de prejuicios y esnobismos que me dan ganas de vomitar. Que si la literatura romántica es para chicas, que si la literatura de ciencia ficción solo le gusta a los frikis, que si el terror es para hombres, que si el género negro es insustancial…

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¿A qué viene este arrebato?

Te lo cuento, pero antes contéstame a una pregunta, ¿puede alguien explicarme qué problema tenemos ahora con la juventud lectora? ¿Nos parece mal que lean los jóvenes o qué pasa? Por un lado, todo el mundo se queja de que las nuevas generaciones no leen, pero cuando lo hacen, resulta que no nos parece bien lo que leen. ¿Tienen que leer lo que nos dé la gana a los demás?

Los jóvenes y la literatura basura

Hace no mucho, en una charla entre escritores, salió el tan aburrido tema de los youtubers e instagrammers que sacan libros. Bueno, no voy a entrar ahí, lo de los famosos que publican sin tener ni idea de escribir y, en mil casos, sin haber escrito ellos ni una frase de ese libro que se permiten firmar no es propiedad exclusiva de los jóvenes modernos, que si nos alejamos para echar un vistazo a los «best sellers» de cada Navidad nos vamos a encontrar con algunos ejemplares dignos de la mayor vergüenza ajena. Al parecer, que lo haga una presentadora de televisión o una supuesta famosilla no nos indigna tanto como que lo haga un youtuber de moda. ¿Por qué? A saber.

El caso es que, mientras despellejaban a estos escritores de moda, surgió la pregunta de si sus historias servían para acercar a los niños y jóvenes a la literatura. Yo creo que sí, pero la opinión generalizada parecía ser que no. Según aquellos eruditos, la literatura infantil y juvenil, en general, no sirve para nada, los jóvenes pasan de tener 14 años y leer a youtubers a tener 30 y no leer nada. Tan sencillo como eso. De extremo a extremo. Ni hay jóvenes que lean otras cosas ni hay jóvenes que continúen leyendo después del éxito de la temporada.

La novela juvenil es basura. No sirve de nada. Harry Potter no creó lectores (¿?) y, por supuesto, también es basura. Eso no es «buena literatura».

¿Y qué tienen que leer los jóvenes, entonces, para estar a la altura de lo que estas mentes superiores exigen?

-¡Pues Guerra y paz, como hice yo! -exclamó uno de los presentes.

Sí, señores. Ya lo saben. O lees Guerra y paz con 12 años o lo tuyo no es leer ni es nada. ¿Que no la vas a entender? No importa. ¿Que probablemente la odies? No importa. ¿Que a la inmensa mayoría de jóvenes, obligarlos a leer algo así no sirve sino para alejarlos de la lectura? No importa. Eso es buena literatura. El resto es basura.

Y punto.

Mi experiencia con la literatura juvenil

Aquí está el quid de la cuestión, supongo, el motivo real de mi enfado, pues puedo decir que a la literatura juvenil le debo la vida. ¿O te creías que este tipo de literatura era algo reciente? No, querido saltamontes, ya existía literatura juvenil cuando yo era pequeña.

Mis comienzos fueron libros de cuentos para niños, luego vinieron Los cinco y mil novelas de aventuras, La historia interminable, El pequeño capitán…Robinson Crusoe y los clásicos de Verne. Y la colección Barco de Vapor. Si alguna vez me encuentro con sus editores, les invito a una cena, les hago la ola. Una ovación en pie de diez minutos. Aquella colección acompañó cada día de mi infancia; primero la serie naranja (para mayores de 8 años) y luego, aunque menos, la serie roja. Menos, porque ahí me salté a la colección Gran Angular, de la misma editorial pero para adolescentes. Y ¡ay, amigo! Si quieres decir que la literatura juvenil es basura, adelante, pero como critiques delante de mí a María Gripe, Fernando Lalana o el insuperable Jordi Sierra i Fabra, vamos a tener un problema muy grave.

¿Y sabes qué? Que después de toda esa literatura basura juvenil, me pasé a los libros para adultos. ¿Increíble, verdad?

Y mi pregunta, entre otras, es:

¿Estamos preparados para leer cualquier novela a cualquier edad?

Indudablemente, el primer elemento a tener en cuenta antes de responder es la experiencia lectora del joven. Como he dicho, yo pasé de los libros para jóvenes a la literatura de adultos, y fue un cambio gradual, por supuesto, alternando durante varios años unos y otros, pidiéndole a mi madre los libros que leía ella. Todavía era adolescente y ya me había sumergido sin remedio en la literatura generalista.

Pero incluso en el caso de que un joven esté acostumbrado a leer, ¿está preparado para según qué historias, enfoques, temas, personajes? Y no hablo de que se vaya a escandalizar ante una escena de sexo o a que salga a disparar a todo lo que se mueve si lee una novela policíaca. ¿Va a entender los razonamientos, las dudas existenciales, las reacciones y consecuencias de los actos de los personajes? Seamos sinceros, probablemente no.

Creo (y es mi humilde opinión) que si no hay una edad concreta para leer cada novela, sí la hay para apreciarla en todo su valor. Y eso funciona en ambos sentidos. Yo leí El guardián entre el centeno con 35 años y me pareció una soberarana gilipollez. Si lo hubiera leído con 17, seguramente, me habría impactado. Leí los grandes clásicos de la literatura española (Regenta, Fortunata y Jacinta…) con 12, 13, 14 años en el colegio. Me resultaron insoportables. Tuve que releerlos años después para descubrir la magia que esconden algunos de ellos entre sus páginas.

¿Crees que la literatura juvenil no fomenta la lectura y no crea adultos lectores? Te sorprenderías de saber cuántos lectores de treinta y tantos años empezaron identificándose en las redes como Gryffindor forever.

¿Por qué tenemos que mirar a los más jóvenes por encima del hombro? ¿Por qué esa manía de «cualquier tiempo pasado fue mejor»? No lo fue, señores. ¿Y se crean lectores? Qué quieres que te diga, creo que es más fácil que fomentes la lectura en un niño con Harry Potter que con Fortunata y Jacinta.

Pero igual son cosas mías.

¿Estás de acuerdo? ¿Qué leías tú con 15 o 16 años? ¿Qué novelas recuerdas con más cariño y cuál crees que leíste en el momento equivocado?

Hasta la semana que viene, lectores.

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Comentarios (4)

¿Quieres mi opinión? Ya la tienes porque es exactamente igual a la tuya. A un profe le mostré mi preocupación porque mi hijo mayor tenía que exponer un libro en clase y no encontraba nada que le apeteciese excepto libros sobre ballenas. El profe nos dijo que mientras leyera… bienvenida sea la lectura. E hizo la exposición sobre ballenas con todo lo que había aprendido en un libro de nivel universitario. Empezó así y ahora lee más variado. Hay que empezar por lo que a uno le gusta. Aprendida la lección, al pequeño no le he forzado a nada. Se ha aficionado a la lectura gracias a los Futbolísimos. Bienvenidos sean. Y yo, como tú, empecé con Los Cinco. ¿Qué le pasa a la gente? No es «mejor» lector el que lee cosas más difíciles. Mucho postuero creo yo.
Gracias por tu post. Te doy toda la razón. Un saludo, P.

Muchas gracias por tu comentario, Pilar, y por tu apoyo a mi desahogo, es que me molesta mucho la gente que se cree mejor que los demás por leer una u otra cosa, y que se consideran con derecho a juzgar al resto.
Como tú dices, mientras la gente lea, ¿qué más da?
Un abrazo enorme

Pues yo opino igual que tú, Ana. A pesar de que no hay estereotipos más estereotipados que esa Bella de Crepúsculo, o sus dos enamorados, el ardiente y el helado (perdón por la rima, me ha salido sin querer), siempre lo defenderé porque fue la puerta de entrada de mi hija a la lectura. Y luego ha leído muchas más cosas. Yo lo compré en el Círculo de Lectores por curiosidad mucho antes de que fuera un bombazo. Y compré los tres primeros (Amanecer salió luego). Y cuando mi hija me pidió que le comprara «un libro de vampiros guays que estaban leyendo en su instituto todos sus amigos» (por supuesto sin saber título ni autora), y se me encendió la bombilla, y le puse delante de las narices ¡no uno, sino TRES libros, TRES! mi puntuación como madre subió a las nubes. Imagínate el puntazo: ella pidiendo que alguien le pasara el libro, hartándose de esperar y preguntándole a su mami que si se lo compraba… y su super mami ya lo tenía, se lo había leído, ¡¡y además tenía dos más!
Si eso no es para defender opiniones como la tuya… bueno… a ver cómo me lo explican…
Un abrazote!

«Y luego ha leído muchas más cosas». ¡Ese es el tema, Adela! Soy la primera que rechaza esa novela (lo admito), pero logró que muchísimos jóvenes se iniciaran en la lectura cuando antes jamás se habrían acercado a un libro. Pues bienvenida sea. Si encima sirvió para que tu hija se diera cuenta de que su madre leía cosas que a ella le podían gustar, y que era la más guay del cole. ¡Qué más puedes pedir!
Un abrazo enorme, Adela. Gracias por comentar

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