9 pruebas de que los escritores criminales también tienen su corazoncito

9 pruebas de que los escritores criminales tienen corazón
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¿Alguna vez lo habías pensado? Hay gente a la que le cuesta creerlo. A los escritores de género negro, criminal y demás sanguinolentos nos encanta el crimen, los asesinatos y los detalles escabrosos, pero también tenemos nuestro corazoncito.

Y por mucho que algunos quieran disimular, se les ve el plumero con el amor que profesan hacia sus mascotas.

Los que leéis mis novelas podéis sospechar que soy una amante de los animales, en general, y de los perros, en particular. Durante mi infancia y adolescencia siempre hubo un perro en casa, y también en mi edad adulta, hasta que el último falleció de una manera inesperada y terriblemente dolorosa para mí, y no he tenido el valor de volver a adoptar a ninguno.

Por eso hoy quiero homenajear a las mascotas de los escritores, que pasan horas a los pies del autor de turno, si son perros, o encima del teclado, la pantalla, la cara… si son gatos.

¿Los conocéis?

Escritores y sus mascotas

Molly, alias «the Thing of Evil» se ha hecho un hueco más que merecido en las redes sociales de san Stephen King Bendito. Los comentarios sobre la supuesta vileza del pobre animal y las temibles ideas que pasan por su mente mientras nos mira con esos ojillos nos muestran una faceta humorística del escritor que pocos conocíamos.

Laszlo, el perro de Harlan Coben, es para comérselo. Al igual que el de Stephen King, el de este conocido autor de thrillers y novelas de suspense también tiene su propia personalidad, si bien no parece tan malvado como Molly. Laszlo es más de quedarse en casa y protestar cada vez que su dueño sale de gira.

 

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The very first copy of RUN AWAY arrived today, and Laszlo and I are super excited. Comes out March 19. This never gets old. Thank you for reading me!

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Lucu, el enorme gato de Manel Loureiro. El autor patrio de novelas de terror es más de felinos, aunque el suyo podría pasar por un cojín, pues entre el color y las posturas que adopta no hay quien lo distinga del sofá. Muy fan.

McNurtry, de Joe Hill. Hasta feo estaría que el hijo de san Stephen King bendito no compartiera con su padre el amor por los perros, en general, y por los corgis en particular.

 

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This dog is your master. Bow(wow) before him.

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Además de poesía y una enorme calidad literaria, Carlos Zanón también tiene un perro. Eso sí, no he logrado averiguar cómo se llama. Ni falta que hace, porque con esa carita, ¿qué más da? La del perro, se entiende, no seáis malpensados jjjjjjj

 

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Surprise par la matin, Goeland Masqué

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La manada de John Hart. Este autor de thrillers y suspense no podría ser más americano aunque lo pretendiera. Vive en un rancho y hasta posa con sombrero vaquero. Y, por supuesto, tiene una manada de perros cuya más reciente incorporación se llama Mr. Monroe. ¿Por qué me gustan tanto estos nombres absurdos?

 

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Welcome to the pack, Monroe.

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La escritora Care Santos es otra amante de los gatos, y, por lo que he visto, tiene varios que gustan de esconderse entre las cajas de sus libros y vivir la buena vida entre las mantas del sofá.

 

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Para qué usamos en casa las cajas donde llegan mis libros #cats #catsofinstagram #londonthedandycat #homesweethome

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Mystic, de Franck Thilliez. ¡Menuda preciosidad de bicho! El instagram de este autor parece un álbum de fotografía profesional cada vez que Mystic posa para la cámara. De verdad, pura belleza.

 

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Le retour de la bête #chat #cats #bengale #chatbengale #franckthilliez

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Seguro que Mari Jungstedt menciona en algún lado del Instagram el nombre de su perro, pero a ver quién lo entiende. De todas formas, igual que el de Zanón, con lo bonito que es, no importa demasiado cómo se llame.

 

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Jag och min hund ❤️ #marijungstedt #gotland #bernersennen #doglover 📸 @mariaostlin1

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Estos han sido solo unos cuantos, como podéis imaginar, hay mil escritores dentro del género criminal, y muchos tienen sus propios animalitos. Y otros no. ¿Conoces alguno que te gustaría comentar? ¿Quieres presentarme a tu propio compañero de cuatro patas (o dos o ninguna u ocho…)?

¡Adelante!

Hasta la semana que viene, lectores.

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