Reseña de La ciudad que no descansa, de Preston y Child

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La ciudad que no descansa (Pendergast 17), de Douglas Preston y Lincoln Child

Cuando Grace Ozmian, la bella pero temeraria hija de un millonario, desaparece, la policía asume que se ha dejado llevar de nuevo por sus ansias de aventura. Hasta que encuentran en un almacén el cadáver sin cabeza.

Vincent D’Agosta lidera la investigación junto con el inspector Pendergast, pero ninguno de ellos está preparado para lo que les espera: un ser diabólico está aterrorizando el área metropolitana de Nueva York y Grace fue su primera víctima.

Antes de que el pánico se extienda, el agente especial del FBI tendrá que hacer acopio de sus habilidades para desenmascarar al enemigo de la ciudad que no duerme y vivir para contarlo.

Lo que sí

  • El misterio
  • El regreso a los orígenes criminales de la saga
  • La ausencia de Constance Greene

Lo que no

  • Los personajes secundarios

La ciudad que no descansa (Pendergast 17), de Douglas Preston y Lincoln Child. El regreso a los orígenes.

Lo llaman novela de la saga de Pendergast y no lo es. Esta es una novela policíaca que podría estar protagonizada por cualquier policía en (casi) cualquier ciudad del mundo, y lo cierto es que no he echado de menos al extravagante agente del FBI en ningún momento.

Encontramos en La ciudad que no descansa una serie de crímenes ejecutados con la maestría de un profesional y la crueldad de un sádico. La policía de Nueva York es la encargada de investigarlos, de mano del teniente Vincent D’Agosta, viejo conocido de los lectores de esta saga, y con la ayuda teórica del agente especial Pendergast. Solo que Pendergast apenas aparece. Durante toda la historia es un mero secundario que va y viene como acompañante del teniente; no vemos sus extraordinarias habilidades, sus técnicas casi sobrenaturales ni el misterio que suele envolver al personaje allá donde va. Olvidamos en esta ocasión todo el tejemaneje sentimental que tuvimos que aguantar en las anteriores entregas con su pupila, Constance Greene, y regresamos a lo que eran los orígenes de esta saga, los criminales imposibles de atrapar y los misterios policíacos indescifrables.

Yo, personalmente, lo he agradecido.

Lo único que puedo criticar al respecto de La ciudad que no descansa es la inutilidad (esa es la palabra) de algunos secundarios. Hay personajes en los que hacen hincapié como si fueran a tener gran relevancia en el desarrollo de la historia y luego no son nada. Hay algunos, tanto secundarios como coprotagonistas, que aún me estoy preguntando qué pintaban ahí. ¿Alguien lo sabe?

Los autores: Douglas Preston y Lincoln Child

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Douglas Preston (Cambridge, Estados Unidos, 1956) y Lincoln Child (Connecticut, Estados Unidos, 1957) han escrito 17 novelas de la saga protagonizada por el agente especial Pendergast, 4 de Gideon Crew, 2 de la saga Más allá del hielo, y 3 novelas independientes.

Douglas Preston, por su parte, es autor de 7 novelas y 10 obras de no ficción.

Lincoln Child ha escrito 7 novelas además de las escritas con Preston.

Y siguen sumando.

La trama

La hija de un multimillonario empresario de Nueva York aparece decapitada en una zona industrial de la ciudad. Poco después, un conocido abogado de la mafia corre su misma suerte en su propio domicilio. No puede ser casualidad, aunque no haya nada que relacione a ambas víctimas.

El teniente Vincent D’Agosta debe ponerse al cargo de una investigación que, dada la identidad de los fallecidos, no será nada sencilla. El FBI envía en su ayuda al agente especial Pendergast, abatido y castigado después de sus últimas aventuras que no acabaron bien.

La ciudad está horrorizada por los acontecimientos, una oportunidad que el periodista Bryce Harriman no puede dejar escapar. El olor de la sangre atrae a las sanguijuelas y él es de lo peor, sobre todo cuando cree descubrir el secreto detrás de los asesinatos.

Por su parte, Marsden Swope, un antiguo monje jesuita, también ve una señal divina en el único nexo de unión entre las víctimas. Dios está enviando un mensaje a la humanidad y él, como su idolatrado Savonarola, será el encargado de hacer oír su voz.

Los personajes

  • Aloysious Pendergast. El agente especial del FBI atraviesa horas bajas. Ha perdido a su querida Constance Greene y parte de la reputación y privilegios de que disponía en la agencia federal. Por eso lo envían a ocuparse de un caso que no les incumbe, y por eso él, realmente, no da palo al agua en toda la investigación. Su cabeza funciona como siempre, por supuesto, y es capaz de entender cosas que otros no ven, pero no hallaremos en él las hábiles maniobras psicológicas a las que nos tiene acostumbrados.
  • Vincent D’Agosta. Deja de ser secundario para convertirse en protagonista. Todo el peso de la investigación recae en él. Puede que no tenga los poderes de su amigo Pendergast, pero está dispuesto a demostrar que es tan buen policía como cualquiera.
  • Anton Ozmian. El millonario, dueño de una gran empresa tecnológica y padre de la primera víctima, es un hombre acostumbrado a conseguir todo lo que quiere, por las buenas o por las malas. Su necesidad de acción exige resultados inmediatos en el caso de su hija.
  • Bryce Harriman. Siempre se ha movido en el lado fácil de la vida. Hijo de una importante familia de Nueva York, la decadencia de los últimos tiempos lo ha forzado a buscar un empleo, pero resulta que le gusta el periodismo, y aún más el poder que sus palabras ejercen sobre los lectores. Con los reportajes sobre El Decapitador puede recuperar ese estatus que creía perdido.
  • Marsden Swope es un monje jesuita retirado que ve, al igual que Harriman, una oportunidad en los terribles hechos que sacuden Nueva York. Él ha visto cómo la ciudad sucumbía a la tiranía del dinero, el poder y la lujuria, y puede que ahora consiga revertir esta decadencia y convertirse en el santo que los tiempos necesitan.

En resumen: La ciudad que no descansa (Pendergast 17)

Tenemos una serie de asesinatos y decapitaciones imposibles, tenemos a un asesino implacable y no tenemos motivos ni sospechosos plausibles. Tenemos un teniente de policía dispuesto a encontrar al culpable y un agente especial del FBI que sabe mucho pero no hace nada. No tenemos grandes giros, pero tenemos una novela entretenida que se lee en un abrir y cerrar de ojos y que deja un buen regusto general.

Tampoco tenemos al clásico agente Pendergast con sus meditaciones y poderes casi sobrenaturales, ni esa relación con Constance Greene o la inolvidable influencia de sus aventuras con su hermano. Pero, como dije al principio, no lo he echado de menos, al contrario, he sentido que regresaba, casi, a las primeras novelas de esta saga. Y eso ha estado bien, aunque no dejo de pensar que esta historia es de Pendergast como podría haber sido de cualquier otro o, incluso, haberse cargado a ese personaje y haber dejado solo al teniente D’Agosta. No se habría notado gran diferencia.

Recuerda que puedes comprarlo en librerías o en Amazon


Un abrazo, y felices lecturas.

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